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Cuando eres una persona dinámica, creativa e inquieta, una situación como la que estamos viviendo de confinamiento y aislamiento total te pone a prueba y hace que, una vez más, puedas demostrar y demostrarte que eres capaz y adaptarte a los cambios y hacer frente a las adversidades.

Todo lo que está sucediendo, ha hecho que la vida de todos haya cambiado en un instante y nos la seguirá cambiando hasta extremos impensables.

No puedes tener contacto con tu familia, con tus amigos, no puedes pisar praderas, montañas, ni acercarte al mar, ni tan siquiera pasear por las calles de tu ciudad. Cierto es que esta situación nos ha puesto la vida patas arriba.

Y es aquí donde mi cabeza empieza a dar vueltas y no puede evitar en un principio venirse abajo.

Te preguntas, dónde puede estar tu teletrabajo cuando mi empresa es totalmente artesanal y no se pueden entregar mis colecciones a tiendas preciosas y maravillosas que hoy están cerradas y sus dueños se encuentran en casa en una situación idéntica a la mía.

Ante esta circunstancia, tan excepcional como irreal, me ha ayudado mucho transmitir todo lo que sentía mi corazón en mi diario, con el convencimiento que eso me llevaría a un estado mejor y que me haría ver que hay muchas cosas fantásticas dentro de mí y que sólo tengo que cambiar mi actitud, y dejarme llevar y seguir haciendo eso que tan feliz me hace, crear.

Delante de las adversidades, mi espíritu de superación, perseverancia y actitud positiva hace que vea oportunidades y que deba aprovechar este momento tan especial para encontrarme conmigo misma, reflexionar, imaginar y esperar que el volver a empezar nos lleve a nuevas emociones, nuevas aventuras y nuevos propósitos, con más ilusión, más fuerza y esperanza de hacer un mundo mejor.

Así que, a parte de otros retos personales como cuidarme y mimarme más, a nivel laboral me he propuesto diseñar una colección cápsula dentro de la colección  Oh là là ! de primavera – verano 2020.

Esta nueva mini colección de collares, pulseras y pendientes a la que he puesto de nombre Le Cocon Familial, está inspirada en las largas jornadas en nuestros hogares, en las reflexiones sobre el tipo de vida que llevamos, en las ilusiones por todo lo que vendrá una vez acabe ésta difícil situación, que estamos seguro que pasará, y sobretodo en el convencimiento que después de esto, todos deberíamos aportar nuestro granito de arena para hacer de nuestro mundo un mundo mejor.

Pasados más de 40 días en casa, mis sentimientos son muy diferentes a los de las primeras semanas. Hoy me siento feliz y doy gracias del tiempo que este planeta me ha regalado, de reposo y de crecimiento personal y familiar forzado y a la vez acelerado pero necesario para dejar de destruirlo.

He tenido tiempo para escucharme, me he regalado largas jornadas de sesiones de fotográficas, hemos jugado y cocinado en familia, me he enriquecido para cuidar mi cuerpo y mi alma, he hablado y reflexionando con personas  que tienen inquietudes similares para plantearnos como afrontar esta situación cuando todo pase.

Y todo ello, sin mirar el tiempo, ¿Qué más se puede pedir?

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